LA VIDA INTERNA


      
   No amamos a la divinidad si rehusamos la responsabilidad de dominio. Debemos comprender algo más por el mandamiento: “sed fructíferos y multiplicaos”, que el simple aumento de la población humana sobre la tierra. El mandamiento significa también que debemos multiplicar las potencias de nuestras propias vidas internas. Debemos dejar el mundo con más evidencias del dominio humano que aquel que encontramos cuando entramos en él. Debemos colocar todas las fuerzas de esta tierra bajo la dirección inteligente del hombre.