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La meta del Escocismo, así llamada la filosofía del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, tiene como propósito lograr la evolución del masón y para ello en cada uno de los grados que lo integran se analizan los diversos aspectos del acontecer humano. En el Escocismo desaparecen los tabúes y se despeja el entendimiento humano al aflorar nuevas luces esclarecedoras de temas que muchas veces llegamos a considerar intocables.
Los treinta grados siguientes a los simbólicos contienen una inmensa suma de cultura moral, religiosa, histórica, económica, política y científica, que no encontramos en los tres primeros grados. Los grados Capitulares, son casi todos fundados y compuestos por una serie de sucesos históricos en la Masonería. Cada uno de ellos tiene adjunta una tradición o una leyenda que es el propósito del grado.
El Capitulo Rosacruz “Méndez Núñez” de Lleida trabaja desde el grado 4º al 18º del rito, recogiendo en un solo cuerpo las enseñanzas que corresponden a una Logia de Perfección y a un Capitulo Rosacruz. La Masonería Capitular se divide en dos partes: la primera la constituye la llamada Masonería de Perfección, que va desde el grado 4° (Maestro Secreto) hasta el grado 14° (Perfecto y Sublime Masón) y un segundo conjunto o serie, cuya denominación es la de Masonería Capitular propiamente dicha, constituida por los grados 15° (Caballero de Oriente o de la Espada) hasta el 18° (Soberano Príncipe Rosacruz).
Los Cuerpos que la constituyen reciben el titulo de Soberano Capítulo Rosacruz y son autónomos en cuanto a la realización de sus actividades masónicas. Según la tradición, los Capítulos provienen de los trabajos que realizaban quienes dedicaban su tiempo a la construcción del Templo de Salomón, en cuyos subterráneos se reunían diariamente los maestros de la obra, en una amplia Cámara Central, con el propósito de planificar los trabajos que deberían realizar al día siguiente. Esas asambleas o reuniones constituían un autentico Capitulo.
El primer grado del Escocismo lo constituye el grado Cuarto cuyo título es el de Maestro Secreto. Para que un Maestro Masón pueda aspirar a este grado se requiere que haya permanecido trabajando en una Logia Simbólica durante un tiempo determinado. Cada grado, está dirigido a un aspecto esencial del hombre y de la sociedad, así el Maestro Secreto, estudia a fondo la Conciencia, que es su guía por intuición, que le permite distinguir lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto. Es en este grado, donde se da inicio al estudio de la cultura intelectual y espiritual del hombre. El Maestro Perfecto, grado 5°, busca a través de un trabajo constante el conocimiento sobre el Ser Supremo, el conocimiento del hombre y del Espíritu Humano. Dice la liturgia de este grado  que quien se conoce a sí mismo, a la naturaleza, a su creador y al espíritu que le sirve de intermediario, es un Maestro Perfecto.
En los grados siguientes, en los trabajos Capitulares, se deben analizar y estudiar las posibles soluciones sociales, las diversas formas que adopta el Poder y se determina quién es el verdadero Soberano, destacándose que el Poder Judicial pertenece al pueblo y no al gobierno. Es verdaderamente importante el estudio de los diversos grados, pues en cada uno de ellos se encuentran sabias enseñanzas, que de ser aplicadas, se puede contribuir de manera eficaz en la búsqueda progresiva de las más autentica perfección.
El Elegido de los Nueve, por ejemplo, nos enseña: “que es inviolable el legitimo derecho de defensa, y que es punible el fraude electoral. Que la sentencia de un Juez y el proceso electoral deben ser siempre transparentes. Y que la Justicia, es la mayor expresión de la libertad y de la soberanía de una Nación”. En el estudio del grado 15°, nos encontramos que “cada hombre tiene derecho a elegir y a practicar la religión que le dicte su conciencia” y destaca también, que “mejor que aprender a creer es aprender a perdonar, a exigir la virtud y a favorecer la inteligencia”.
Antes de alcanzar el último grado Capitular, es decir el grado 18°, el masón estudioso encontrará, que es tan sabio, tan vasto y tan completo, el contenido de cada grado, que incluso en uno de ellos, se hace referencia a la esclavitud como producto del abuso de los déspotas, siendo radical cuando expresa que “son intolerables la esclavitud física y la moral, por lo que establece la necesidad de combatir toda forma de esclavitud y más aún contra la que imponen la ignorancia, el fanatismo, la superstición y el error”. En otro se analizan, se estudian y se comparan las diversas formas de gobierno conocidas y se hace partícipe del sistema democrático representativo. El Soberano Príncipe Rosacruz, o grado 18°, explica la base fundamental de algunas religiones. En relación con este importante grado su contenido debe relacionarse con las teorías de Paracelso, o sea en el sistema filosófico idealista, que se funda en el infinito y en la razón.
Llegado al grado 18º el masón escocista puede seguir su recorrido de perfección a través de cuerpos superiores con trabajos específicos en cada uno de ellos. Así en el Areópago o Consejo de Caballeros Kadosh trabaja desde el grado 19º hasta el 30º, Caballero Kadosh. Posteriormente cuando alcance el grado 31º ingresará en el Consistorio donde trabajará también en el grado 32º como Príncipe del Real Secreto. El viaje iniciático del masón escocista que empezó el día que fue iniciado como aprendiz acaba cuando alcanza el grado 33º, Soberano Gran Inspector General de la Orden. A partir de ese momento su entrega a la Orden es completa y su compromiso y esfuerzo para difundir en la sociedad las verdades de libertad, igualdad y fraternidad deben quedar patentes en todos los aconteceres de su vida.

RAMON FERNANDEZ-PAREDES MESTRES 33º

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Para nosotros la estrella flamígera es la manifestación central de la luz, centro místico y emblema de la divinidad. Este símbolo corresponde al grado de compañero y esta asociado al numero cinco y al hermetismo. Sus cinco puntas forman la pentalfa de Pitágoras y constituyen los cinco puntos de perfección: fuerza, belleza, sabiduría, virtud y caridad. Es la Estrella Flamígera el astro místico de la razón que ilumina al Compañero y cuya luz inextinguible disipa las tinieblas de La ignorancia. La letra “G” en su centro, emblema del genio del hombre, a quien ella dirige en el camino de la sabiduría, aclara el espacio inmenso que tiene que recorrer todo Masón para la posesión de todas las verdades, a través de las obscuras sendas de la ignorancia, de la superstición y de las falsas ideas que dominan en el mundo profano. Ella es parte de Dios en si misma que todo lo conserva y que adivina donde nace el bien y donde viene el mal, personifica el ingenio del hombre guiado por la razón.

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