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ÉTICA Y MORAL MASONICAS

MANDIL, BANDA Y COLLARETE DE V. H. DE LA LOGIA SILENCI



La pintura que decora las paredes debe ser de color rojo en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, El techo suele ser abovedado y en él se halla representado un cielo estrellado con una gradación lumínica yendo desde las tinieblas de occidente hasta la luz solar de oriente. En los lados más alargados del rectángulo se sitúan los miembros de la Logia, y el suelo se halla constituido por un ajedrezado de baldosas blancas y negras símbolo de la unión de las diferencias. El lugar está decorado con los símbolos propios pertenecientes al grado en que en ese momento se esté trabajando. En la Logia, el masón elimina sus asperezas en pos de una mayor perfección ética y moral erigiéndose en piedra viva perfecta y regular. (Extracto del libro) 

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LA ESTRELLA FLAMIGERA

Para nosotros la estrella flamígera es la manifestación central de la luz, centro místico y emblema de la divinidad. Este símbolo corresponde al grado de compañero y esta asociado al numero cinco y al hermetismo. Sus cinco puntas forman la pentalfa de Pitágoras y constituyen los cinco puntos de perfección: fuerza, belleza, sabiduría, virtud y caridad. Es la Estrella Flamígera el astro místico de la razón que ilumina al Compañero y cuya luz inextinguible disipa las tinieblas de La ignorancia. La letra “G” en su centro, emblema del genio del hombre, a quien ella dirige en el camino de la sabiduría, aclara el espacio inmenso que tiene que recorrer todo Masón para la posesión de todas las verdades, a través de las obscuras sendas de la ignorancia, de la superstición y de las falsas ideas que dominan en el mundo profano. Ella es parte de Dios en si misma que todo lo conserva y que adivina donde nace el bien y donde viene el mal, personifica el ingenio del hombre guiado por la razón.

LA CALAVERA

Si después de todo la vida tiene su final, que podemos pensar mientras hacemos el recorrido masónico. Está claro que nuestro recorrido dentro de la orden es como un corsé que nos abre puertas de nuestra conciencia si hacemos lo que debemos hacer, naturalmente, y no nos limitamos solo a   asistir a las tenidas porque hay que asistir.